Tesla contra Edison: La Guerra de las Corrientes

La Guerra de las Corrientes La guerra entre la corriente continua y la alterna comenzó cuando Tesla creo la Tesla Electric Company y patentó los generadores de corriente alterna (AC), más económicos y eficaces que los de corriente continua (DC) de su “enemigo” Edison. Mientras Edison intentaba electrificar los Estados Unidos con corriente continua, Tesla llevó a cabo una campaña en la que cuestionaba las ideas de Edison ya que la corriente alterna era a todas luces más barata y eficaz.

Tesla Edison sabia que Tesla se encontraba en lo cierto pero darle la razón suponía dejar de ingresar inimaginables sumas de dinero, y con las inmejorables ideas del serbio el sueño americano de Edison se convertiría en una auténtica pesadilla. Edison llegó a encargar a uno de sus empleados, Harold Brown, que diseñase una silla eléctrica de corriente alterna. Con ella y en público electrocutó a perros, gatos e incluso un elefante para demostrar el peligro de la corriente alterna. Tesla no se quedó atrás y, también en público, se expuso a una corriente alterna de dos millones de voltios que atravesó su cuerpo sin producirle ningún daño.

Cada uno de estos dos grandes inventores recibirían la ayuda, o mejor dicho la inversión de un multimillonario dispuesto a obtener suculentos beneficios. El banquero J. P. Morgan invirtió en la compañía de Edison y George Westinghouse Jr se convertiría en el inversor de Tesla.

La Guerra de las Corrientes El fin de la batalla se produjo en 1839 durante la Feria Internacional de Chicago, donde ambos contrincantes pelearon por iluminar sus instalaciones. El jurado falló a favor de Tesla debido principalmente a su menor presupuesto, y la victoria fue definitiva cuando la empresa de Tesla ganó el contrato para aprovechar el potencial hidroeléctrico de las Cataratas del Niágara que alimentarían a la naciente industria de Búfalo, logrando su cometido a través de corriente alterna y dando por finalizada la guerra de las corrientes.

Edison El gran error de Tesla fue ceder todas sus patentes a Westinghouse. Con el paso del tiempo la corriente alterna de Tesla comenzó a ganar la guerra y J. P. Morgan dejó de apoyar a Edison. Finalmente los millonarios inversores llegaron a un acuerdo que solo beneficiaba a ambos dejando a los dos inventores en la picota.

Las ideas de Tesla fueron las grandes triunfadoras en términos de innovación y utilidad, pero la historia a veces es cruel y Tesla quedó relegado al olvido y con escasos beneficios económicos, mientras que Edison sería recordado para la posteridad como el padre de la electricidad y un millonario personaje gracias al resto de sus patentes.

Silla eléctrica Para saber más:

Yo y la energía. Tesla, Nikola. Turner Noema. Madrid, 2011.

Nikola Tesla. El genio al que le robaron la luz. Cheney, Margaret. Turner Noema. Madrid, 2001.

Inventores increíblemente poco razonables. Sus vidas, amores y muertes. Coller, Jeremy. Oxford, 2009.

AC/DC

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