El golpe de Casado

Casado, en el centro En febrero de 1939 el presidente Juan Negrín intentaba por todos los medios continuar la resistencia frente a las tropas franquistas habida cuenta de los acontecimientos europeos que auguraban el estallido de una guerra en Europa. Por otro lado, existían grupos dentro de los republicanos partidarios de sacrificar a los elementos más izquierdistas, comunistas fundamentalmente, y pactar con los adversarios el final de una guerra considerada larga y de segura derrota.

Besteiro Los comunistas españoles serán partidarios de continuar la guerra, de resistir a cualquier precio y esperar a que los acontecimientos internacionales pudiesen dar un vuelco a la situación actual. Negrín y los comunista pensaban que un ejército con más de medio millón de soldados ofrecía la suficiente garantía para poder resistir el envite franquista. En una de las últimas reuniones de Negrín con los mandos militares republicanos, éstos afirmaron que las tropas republicanas podrían aguantar cuatro o cinco meses sin dificultades.

Alocución de Casado En Madrid el coronel Casado, jefe de los ejércitos del centro, consideraba esta idea de Negrín imposible de llevarla a cabo. Pensaba que la derrota del Ebro, la caída de Cataluña y la actitud de Francia e Inglaterra hacían inevitable la derrota. El general Miaja, jefe de los ejércitos republicanos, el general Matallana, jefe de Estado Mayor, y el coronel Casado deciden que ante la ausencia de un aparato administrativo del gobierno de Negrín en Madrid es necesario constituir una Junta de Defensa que se encargue de entablar conversaciones con los franquistas y obtener ciertas garantías para una futura rendición.

Mera El golpe está en marcha, la conspiración ha comenzado. Junto a otros mandos militares, el general Martínez Cabrera y el coronel Prada, y grupos políticos del centro, exceptuando a los comunistas y socialistas fieles a la ejecutiva del partido, Casado pretende deponer a Negrín. Cuenta con el apoyo del socialista Besteiro, el cual piensa que ya solo existe un poder en la República, el poder militar. Besteiro declina encabezar el nuevo gobierno aunque acepta formar parte de los negociadores que intentaran poner fin a la guerra.

Casado ya había conectado con los franquistas en enero de 1939 a través del general Barrón y por intermediación del Servicio de Información de la Policía Militar, y aunque Franco le había hecho llegar que solo aceptaría una paz sin condiciones, Casado pensaba que a última hora Franco realizaría algunas concesiones. También había sembrado su traición en el campo anarcosindicalista a través de Cipriano Mera quién junto a elementos de Unión Republicana y de la Agrupación Socialista Madrileña buscaban una salida para detener las hostilidades.

Alocución de Besteiro El 4 de marzo mientras el gobierno de Negrín se reunía en Elda, la radio de Madrid anunció que el jefe del ejército del centro iba a dirigir una alocución a los ciudadanos. A medianoche el republicano Miguel San Andrés se dirige a la población Seguidamente tomó la palabra Casado quien anunció la creación del Consejo Nacional de Defensa, formada por Besteiro, Wenceslao Carrillo y del propio Casado y presidida por Miaja, cargo puramente nominal, con el objetivo de alcanzar una paz honrosa con el enemigo. El golpe de estado es ya un hecho. También toman la palabra Julián Besteiro y Cipriano Mera.

Negrín Negrín contacta con Casado e intenta llegar a un acuerdo pero Besteiro se niega en redondo. Los comunistas madrileños no aceptan y permanecen fieles al gobierno republicano de Negrín. Los enfrentamientos armados se extienden por las calles de Madrid con el resultado de cientos de víctimas. Los tanques de la división de Cipriano Mera se enfrentan a los tanques de Negrín en el mismo centro de Madrid, en las calles José Abascal y en la Castellana. El 12 de marzo se alcanza un alto el fuego entre los partidarios de Casado y los de Negrín.

Casado prepara su marcha para negociar con Franco pero éste responde que solo aceptará la rendición incondicional. Ante la caótica situación creada por el golpe de Casado el Consejo Nacional de Defensa acepta finalmente la rendición sin condiciones. En el puerto de Alicante embarcan los últimos republicanos que tuvieron la suerte de poder hacerlo. Todo había terminado, la República había dejado de existir. Después…la venganza, el odio, la represión y la muerte campearían por España durante cuarenta años.

Madrid, 1939 Para saber más:

El golpe de Casado y el final de la guerra. Viñas, Ángel y Hernández Sánchez, Fernando. El País, 5 de marzo de 2009. Madrid.

Así cayó Madrid: último episodio de la Guerra Civil Española. Casado, Segismundo. Guadiana, 1968. Michigan.

Así terminó la Guerra de España. Bahamonde Magro, Ángel y Cervera Gil, Javier. Marcial Pons, Ediciones de Historia, 2000. Madrid.

Madrid

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