De güelfos y gibelinos

Güelfos y gibelinos Estos sugerentes nombres, güelfos y gibelinos, tienen su origen en dos apellidos germánicos que rivalizaban en el contexto del siglo XII en el denominado Sacro Imperio Romano Germánico. Los güelfos provienen del apellido Welf, la casa de Baviera, y los gibelinos del Hohenstaufen, señores de Waiblingen.

Enrique el León Finalizado el periodo carolingio el centro del poder en Europa se traslada hacía el norte, al otro lado del Rhin, donde Germania se convierte en la gran potencia europea.

Las luchas entre güelfos y gibelinos comenzarán en 1125 con la subida al trono germánico de Lotario II de Suphanburi. Este monarca era el suegro de Enrique el Soberbio, un güelfo, que recibiría Sajonia. Un miembro de la familia rival, Conrado III, pese a todo llegaría a emperador en 1137.

Años después, tras el fracaso de una alianza entre ambos, Federico I Barbarroja, un gibelino, desterró de su reino a Enrique el León, hijo de Enrique el Soberbio. Los enfrentamientos entre ambas familias resurgirían en 1198 cuando la rama de los güelfos se hace con el poder con la subida al trono de Otón de Brunswick, que se impone al hijo y al nieto de Barbarroja, Felipe de Suabia y Federico de Sicilia, respectivamente. Las luchas continuarían y 16 años después Otón sería destronado por Federico II de Sicilia.

Sacro Imperio Romano Germánico Estas luchas fratricidas no sólo afectan a Germania sino también a la fragmentada Italia de la que quieren apoderarse tanto los germanos como el Papa. En este contexto en 1215 en Florencia se produce otro enfrentamiento entre dos linajes principales, los Arrighi y los Buondelmonte. Los primeros solicitarían ayuda a Federico II pese a que Florencia seguía siendo partidaria del derrocado Otón.

Conrado III Es en esta época cuando los nombres güelfos y gibelinos cobran protagonismo para denominar, de forma italianizada, a los dos bandos en conflicto de la nobleza florentina, extendiendo por toda Italia y azuzada por Federico II y por los sucesivos Papas. El conflicto estaba servido, por un lado los partidarios del emperador y por otro los partidarios del papado.

Los güelfos se declaran fervientes partidarios del poder terrenal de la Iglesia, mientras los gibelinos apuestas por el poder del emperador, adquiriendo el conflicto un marcado tinte ideológico: el sueño unitario del Sacro Imperio Romano, el sueño de Carlomagno, está en juego.

Federico II Tras la muerte de Federico II en 1250, Germania se disgregaría en numerosos reinos (tardaría 700 años en volver a unificarse), mientras güelfos y gibelinos seguirían enfrentados e influyendo en la política internacional de la época en reinos y ducados de Europa.

Florencia

Una respuesta to “De güelfos y gibelinos”

  1. leon Says:

    gibelinos por siempre

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