La perdida espada de San Pablo… y Galdós

Decapitación de San Pablo Con motivo de la celebración del Año Santo de 1950 el régimen franquista inició la búsqueda de la supuesta espada con que San Pablo fue decapitado por las autoridades romanas. Esta supuesta reliquia se albergaba hasta 1936 en el convento de Religiosas Jerónimas de San Pablo en la ciudad de Toledo.

Gil de Albornoz También en las mismas fechas, 1936, había desaparecido un réplica de la toledana ubicada en el convento madrileño de Jerónimas en la calle Lista esquina a Velázquez. Según algunas referencias históricas la espada era de hoja curva, de una sola pieza y con dos inscripciones grabadas: “Neronis Caesaris muero” y “Quo Paulus truncatus fuit. Era CVIII”. La espada se guardaba en dos fundas, una de cuero y otra de damasco rojo.

Sin ninguna garantía histórica de su autenticidad, la tradición y algunas crónicas narran que la espada fue traída a España por el cardenal Gil de Albornoz, fundador del Colegio Español de Bolonia y gobernador de los Estados Pontificios, a quién se la regaló el Papa Urbano VI. La espada fue depositada en un principio en el convento de la Sisla hasta la época de la desamortización en el siglo XIX que es trasladada al convento de San Pablo en Toledo.

Convento San Pablo, Toledo Cómo mencionamos al comienzo, el general Franco ordenó su búsqueda, de la que había oído hablar durante su estancia como cadete en la Academia de Infantería de Toledo. Según algunas fuentes el mandadero del convento había logrado ponerla a salvo antes de ser fusilado por la fuerzas republicanas. El monasterio fue registrado de arriba abajo, la huerta, el pozo, los tejados. Todo fu inútil. La espada no apareció y Franco se quedó sin su espada para los fastos del Año Santo y sin podérsela ofrecer como regalo de España al Papa Pío XI.

Claustro Museo de Santa Cruz, Toledo En 1967 en el Museo de la Santa Cruz de Toledo se encontró un pergamino, a tamaño natural, con un dibujo de la supuesta espada. Este hecho animó nuevamente al régimen en la búsqueda de la famosa espada con la que fue decapitado San Pablo. Este dibujo serviría como base para realizar una reproducción en los talleres de la Fábrica Nacional de Armas y divulgado en Televisión Española con el objeto de ayudar en el posible hallazgo. Finalmente se realizaron dos copias de la espada que fueron entregadas, una en 1968 a Franco y otra en 1969 al cardenal primado de Toledo.

Academia de Infanteria, Toledo También existe una anécdota sobre esta espada y el escritor Benito Pérez Galdós. El doctor Gregorio Marañón cuenta en un reportaje publicado en La Hoja del Lunes de Madrid que Galdós solía pasar por el convento de las monjas jerónimas de San Pablo y las solicitaba que le dejasen la espada con que San Pablo había sido decapitado. Una vez concedidos el permiso, era gran amigo de las monjas, los acompañantes hacía corro al escritor mientras éste afilaba su lápiz con el arma.

Fuentes:

La Vanguardia Española. Martes 7 de febrero de 1967. Luis Moreno Nieto.

ABC. Sábado 28 de octubre de 1967. L. Moreno Nieto.

ABC. Jueves 23 de octubre de 1969.

Galdós

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