Ángel Alcázar de Velasco, las patrañas de un espía de opereta

Ángel Alcázar de Velasco

El falangista y espía Ángel Alcázar de Velasco nació en la alcarreña villa de Mondéjar en el año 1909. Con tan solo 9 años se trasladó a Madrid donde trabajó en una taberna antes de ingresar en la Escuela de Artes y Oficios de la capital. Para costearse sus estudios se hizo torero adoptando el nombre de Gitanillo de Madrid. En 1932 se licenció en Filosofía y Letras en la Universidad de Salamanca retirándose del mundo taurino. Por esa época se ganó la amistad y la protección de Miguel Primo de Rivera y del coronel Rodríguez Tarduchy.

José Antonio Primo de Rivera

Fue uno de los falangistas de primera hora, es decir, de los que colaboraron en la fundación de Falange Española. En 1934 es enviado por el propio José Antonio Primo de Rivera como informador a Asturias. Los informes que envió fueron remitidos al gobierno de Madrid, que hizo caso omiso de los mismos. Según parece se introdujo en los círculos izquierdistas como recitador de versos enterándose de cómo los revolucionarios trasladaban las armas utilizando una empresa funeraria. Cuando estalló la revolución asturiana se unió a los militares que defendían los depósitos de agua que abastecían la ciudad de Oviedo así como en la defensa del Gobierno Civil. José Antonio le nombró, como premio a los servicios prestados, Consejero de Prensa y Propaganda de Falange Española. Colaboró en la revista falangista La Nación y fue enviado como corresponsal a la Guerra de Abisinia y a Alemania en 1935 donde contactaría con los servicios secretos alemanes, en aquel momento a las órdenes del general Canaris.

Hedilla

Alcázar de Velasco reconoce en sus escritos que ejerció de pistolero de Falange, fue acusado durante algún tiempo de haber asesinado al teniente Castillo, cosa que según relata le hubiese gustado hacer, pero que en aquella época se encontraba preso en la cárcel de Larrínaga en Bilbao.

Eva Perón

Allí le sorprendió el golpe de estado contra el legítimo gobierno republicano en 1936, de donde logró evadirse para dirigirse a la mal llamada zona nacional. En la zona franquista colaboró en la creación de varios periódicos a medida que las tropas golpistas iban tomando zonas republicanas, siempre a las órdenes del Jefe Nacional de Prensa Vicente Cadenas. Tras el golpe en el golpe (Los Sucesos de Salamanca) realizado por el general Franco mediante el Decreto de Unificación en 1937, se unió a Hedilla para intentar evitar que el general se hiciese con el poder absoluto de las fuerzas políticas nacionales y propuso en varias ocasiones eliminar a Franco pero acabo siendo detenido el 25 de mayo en San Sebastián, y juzgado y condenado a muerte por rebelión militar.

La pena le fue conmutada por cadena perpetua y estuvo preso en diversos penales hasta acabar en Fuerte de San Cristobal cerca de Pamplona. Allí se vio involucrado en la mayor fuga de presos republicanos. El 22 de mayo de 1938, 795 republicanos lograron huir de la prisión, mientras Alcázar de Velasco y algunos guardianes corrían hacía Pamplona para dar el aviso. Más tarde alardearía, falsamente como es costumbre en sus escritos, de haber reprimido la fuga en solitario y armado con una escopeta. Dos años después de su ingreso en prisión recibió un indulto, como pago a su delación, siendo nombrado agregado de prensa en la embajada española en Gran Bretaña, una estratagema para su trabajo como espía al servicio de las potencia del Eje y a las ordenes del cuñadísimo Serrano Suñer. Creo en España una red de espías para facilitar información a los alemanes de los movimientos de los barcos ingleses en el Mediterráneo, e incluso de un plan para volar el Peñón de Gibraltar, para lo cual Canaris se desplazó a España. Cuenta Alcázar de Velasco de la afición del almirante por los tablaos flamencos. Evidentemente y dada la personalidad de nuestro personaje, los ingleses descubrieron rápidamente quién era y a qué se dedicaba.

Yakichiro Suma

En sus poco creíbles historias cuenta que contacto en 1941 con los japoneses, con el embajador en Madrid, Yakichiro Suma, para crear una red de espías en Sudamérica e incluso el embajador sugirió a Serrano Suñer crear otra red en los Estados Unidos con ciudadanos españoles que dirigiría Alcázar de Velasco, y que en 1943 fue llamado a Berlín por el propio Hitler para que le contase toda la información que tenía sobre la bomba atómica que están preparando los americanos.

Cárcel de Larrínaga

En junio de 1944 viajará nuevamente a Alemania para trabajar para las SS donde, según su relato, permanecerá en el bunker de la Cancillería hasta el 24 de abril de 1945. Con posterioridad lograría salir de Alemania para dirigirse a Suiza. Al finalizar la Segunda Guerra Mundial seguirá colaborando con los nazis para propiciar su huída. Más tarde, trabajó como enviado especial del periódico “La Tarde” en Buenos Aires y formó parte del séquito que acompañó a Eva Perón en su visita a España. También desarrollaría actividades de prensa para la agencia Pyresa, de subdirector de la revista taurina El Burladero y de la revista política En Pie.

Atentado a Carrero Blanco

En los delirios de grandeza en que a veces se convierten sus memorias llegaría a afirmar que el atentado a Carrero Blanco fue organizado por la CIA, que habría sido la responsable de la creación de la organización terrorista ETA. Cómo muestra la definición de nuestro personaje realizada por el agente del MI-5, Thomas Harris: “Un funcionario falangista de alto rango, germanófilo fanático, a la vez deshonesto e inculto. Le resultó más fácil inventar sus informes que molestarse en buscar información auténtica”

Ángel Alcázar de Velasco: "Los 7 días de Salamanca"

Como escritor publico varios libros de poesía, narrativa y teatro. Sus escritos rezuman mentiras, fantasías y tergiversaciones en un afán por adornar su papel en los mismos y tomar protagonismo. No obstante algunas de sus obras como Papeles de un falangista (novela autobiográfica), Los siete días de Salamanca y Memorias de un agente secreto, merecen una ojeada, eso sí, con toda la precaución del mundo, y no creyéndonos todo cuanto nos relata. Alcázar de Velasco murió el 25 de abril de 2001 en Galapagar.

Bibliografía:

Memorias de un agente secreto. Ángel Alcázar de Velasco. Plaza & Janés. 1979. Barcelona.

La noche que mataron a Calvo Sotelo. Ian Gibson. Argos Vergara. 1982. Barcelona.

Juan Pujol, el espía que derrotó a Hitler. Javier Juárez. Temas de Hoy. 2004. Madrid.

Ángel Alcázar de Velasco

Una respuesta to “Ángel Alcázar de Velasco, las patrañas de un espía de opereta”

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