Canibalismo durante el sitio de Leningrado

Batalla de Leningrado

Según relata el historiador Michael Jones en su libro “El sitio de Leningrado, 1941.1944” durante los 872 días que las tropas alemanas asediaron la ciudad de Leningrado, y ante la falta de alimento, se produjeron casos de canibalismo. Parece ser que el gobierno de Stalin arresto a 1.400 personas de las cuales 300 fueron ejecutadas por estos espeluznantes hechos.

Leningrado

El asedio a la ciudad, considerado por muchos como uno de los más escalofriantes de la historia, provocó penalidades apocalípticas. La guerra, el hambre y el frío, hasta 40º bajo cero, propiciaron el caldo de cultivo para estas prácticas antropofágicas. Durante el asedio alemán se cree que perecieron entre 600.000 a 1.200.000 ciudadanos según unas u otras fuentes.

Si podemos considerar las prácticas de canibalismo como un auténtico descenso a los infiernos, no es menos cierto que también reflejan la capacidad del ser humano para sobrevivir y, por tanto, un canto a la esperanza de los ciudadanos rusos que sufrieron en sus carnes, como ningún otro país de los involucrados en la II Guerra Mundial, el exterminio y la guerra. Las autoridades soviéticas manipularon los acontecimientos, comprensiblemente, remitiéndolos al oscuro baúl del olvido.

Narra Jones que bandas organizadas se dedicaron a interceptar correos militares para comérselos y que en la Calle Zelenaya, donde estaba el mercado de patatas, algunos comerciantes asesinaba a sus clientes golpeándoles con un hacha en la cabeza, e incluso a las mujeres se les cortaban los pechos. La NKVD advirtieron a las autoridades de Moscú de la venta de carne humana en algunos mercados de la ciudad.

Leningrado

La desesperación de la población debido a la carestía de los escasos alimentos, a las epidemias de disentería y tifus provocaron la muerte de miles de personas diariamente por inanición, y ello sin fuerzas como para poder enterrar a sus muertos, lo que ocasionó que los cadáveres de los niños desaparecieran de las calles.

Leningrado

El objetivo de los alemanes no era sólo tomar la ciudad de Leningrado, sino sellar la ciudad y acabar con los dos millones y medio de sus habitantes por inanición. La motivación de Hitler para este holocausto eran el odio ideológico y racional contra el enemigo soviético, y a ello se aplicaron con rigor científico. Los alemanes tenían claro que no iban a aceptar la rendición incondicional de Leningrado, querían su exterminio.

Los habitantes de la asediada Leningrado no sólo mostraron su peor rostro también hubo hechos extraordinarios como la interpretación de la Séptima Sinfonía de Shostakóvich, que éste había empezado a componer antes de su evacuación y que la partitura ya acabada fue lanzada desde una avión, por músicos de la ciudad que apenas se mantenían en pie debido al hambre, pero que consiguió unir a sus ciudadanos mediante una retransmisión épica de desafío a los nazis. Y todo ello en un ambiente interno de represión ya que Stalin desconfiaba de aquella ciudad, la antigua San Petersburgo, por su tradición librepensadora y su independencia intelectual. Pero la población logro resistir pese a todas las penalidades y sufrimientos a que fue sometida en un ejercicio de esperanza en el futuro.

Leningrado

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