El campo de concentración de Belchite, un “ejemplo de la paz militar”

Ruinas de Belchite

Después de la Guerra Civil los vencedores utilizaron a los presos políticos del bando republicano como mano de obra esclava en los campos de concentración creados a tal efecto y en los batallones de trabajadores para la reconstrucción del país. En cuanto a los campos de concentración se ubicaron en el suelo patrio 149, sumergidos en el silencio en aquellos momentos y condenados al olvido con la llegada de la democracia.

Reverso foto de Brigadista. Belchite.

El 24 de agosto de 1937 el pueblo zaragozano de Belchite fue el escenario de una cruenta batalla entre los bandos contendientes. Finalmente, el bando franquista tomó el pueblo el 10 de marzo de 1938 que quedó reducido a escombros. Franco quiso mantenerlo intacto como símbolo de su victoria y ordenó construir un nuevo Belchite de casas idénticas en formación cuasi militar. Pero, ¿quiénes fueron los reconstructores de aquel pueblo?

La respuesta es evidente. Los presos republicanos. Entre 1940 y 1945 trabajaron en condiciones infrahumanas en torno a mil prisioneros pertenecientes a un destacamento penal. La Dirección General de Regiones Devastadas utilizó en Belchite a estos presos obligados a realizar trabajos forzados.

Herbert. Belchite 1940.

Un ejemplo fue el de Manuel Vaquero, natural de Belchite, militante de la UGT y que estuvo prisionero en el campo de concentración de su pueblo durante un año. Del escaso jornal que los presos recibían se les descontada dos pesetas por cada hijo y un tanto para su propia manutención. Muchas familias de estos presos se trasladaron a vivir al Belchite para estar cerca de sus esposos. Unos se instalaron en el pueblo, otros en cabañas cerca de los huertos, y otros en naves abandonadas cerca del seminario, que sirvieron en su momento como cárcel para los presos de las Brigadas Internacionales, a este paraje se le conocía como “Rusia”.

Otro ejemplo es del comunista checo alistado en las Brigadas Internacionales, Herbert Fornezzi. Fue trasladado al campo de concentración de Belchite junto a otros presos políticos interbrigadistas encuadrados en Batallón nº 75 de Trabajadores militarizados. Sus duras condiciones de vida, debido al hambre y al duro trabajo, ocasionaron numerosas muertes por inanición o por palizas de los carceleros. Cuando se inició la II Guerra Mundial se les prohibió la incorporación a sus ejércitos nacionales si sus países de procedencia eran combatientes contra el Eje y, se les prohibió la asistencia por parte de la Cruz Roja Internacional. También sufrieron el acoso y el miedo a ser repatriados o entregados a los nazis. En febrero de 1940 Herbert logró escapar del campo con la ayuda de Ignasia Mirosa, a la que había conocido cuando estuvo interno en el hospital de Terrassa. En marzo de 1940 conseguiría llegar a Génova y trasladarse posteriormente a su tierra. Nunca más volvió a España.

Batallón de Trabajadores.

Cuando el campo fue clausurado la empresa Dragados y Construcciones se hizo cargo de finalizar las obras. Algunos de los prisioneros liberados continuaron trabajando en la constructora, mientras los habitantes de Belchite continuaban viviendo entre las ruinas de su pueblo. Franco inauguró el nuevo Belchite en 1954. Los últimos ex-prisioneros abandonarían Belchite en 1964.

Campo de concentración.

8 comentarios to “El campo de concentración de Belchite, un “ejemplo de la paz militar””

  1. Viejo pueblo de Belchite | asalvodelolvido.es Says:

    […] Acaba la guerra Franco decidió reconstruir el pueblo al lado y dejar las ruinas como recuerdo de lo sucedido. El nuevo Belchite lo construyeron unos 1000 presos republicanos que cumplían pena en el campo de concentración de Belchite  (la fotografía es de aquí) […]

  2. gatoazul Says:

    Me han impresionado las fotos. Mi abuelo estuvo preso en ese campo.

  3. carlosbrun Says:

    Mi abuelo también estuvo.

  4. felix Says:

    El mio tambien

  5. Manolo Says:

    Creo que un tío mio también pero no puedo asegurarlo porque él ya murió.¿Cómo podría acceder a los litados?

  6. Susanna Villar i Ribes Says:

    Hola, quería dejar aquí constancia, por si alguien sigue leyendo a día de hoy en este lugar, que mi abuelo también estuvo prisionero en Belchite varios años y que yo tengo en mi poder varios dibujos realizados a lápiz por él durante su reclusión de personas a quien no reconozco y que quizá, alguna de ellas pudiera ser de algún compañero que estaba preso como él.
    Si en alguna cosa puedo colaborar, mi correo es
    calmariagna@gmail.com
    Mi nombre es Susanna.
    Un saludo a todos

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