El proceso y la liberación de Dimitrov

El proceso y la liberación de Dimitrov

Dimitrov

Georgi Dimitrov fue un comunista búlgaro, un intelectual, un héroe y un militante revolucionario. Nació en cerca de la ciudad búlgara de Radomir un 18 de junio de 1882. Trabajó de impresor y desde los 15 años entró en la actividad política. Dirigió la Unión de Sindicatos de Bulgaria. En 1910, con 28 años formó parte del Comité Central del Partido Comunista de Bulgaria.

La Internacional

Cuando contaba con 41 años una dictadura fascista derrocó al gobierno constitucional y en la clandestinidad participó en la preparación de la revuelta revolucionaria de 1923 sobreviviendo a dos condenas a muerte. Pero si este comunista pasó a la historia fue por el alegato en su propia defensa que pronunció el 16 de diciembre de 1933 acusado de provocar el incendio del Reichstag alemán la madrugada del 28 de febrero de 1933, por el que había sido detenido el 9 de marzo de ese mismo año junto a sus camaradas B. Popov y W. Tanev.

Hitler había sido nombrado jefe de gobierno el 30 de enero de 1933 aunque la mayoría del parlamento alemán estaba en manos de derecha moderada. El canciller Hindenburg pretendía con esta media intentar adormecer al partido nazi, el NSDAP.

El incendio del Reichstag hoy en día está demostrado que fue responsabilidad de Hitler y Goering, pero estos acusaron del mismo, prácticamente aceptado en su momento por todo el espectro político alemán, a extremistas de izquierda, y su ejecutor material al comunista holandés Marinus van der Lubbe.

Incendio del Reichstag

Van der Lubbe había intentado dos días antes del incendio del Reichstag incendiar el Palacio Imperial. Fueron problemas en su visión lo que le dificultó la huida a tiempo del edificio parlamentario siendo detenido y confesando allí mismo la acción. La policía decidió, dado el pasado comunista del detenido, registrar la sede del Partido Comunista, el DKP, encontrando material propagandístico incitando a la revuelta y deteniendo a miles de activistas comunistas.

Dimitrov con Stalin

En esta oleada de detenciones fue también detenido Dimitrov, dirigente en esos momentos de la Internacional Comunista, y acusado de ser el inspirador del incendio.  En el juicio de Leipzig, Dimitrov rechazó todas las acusaciones contra él en un magnífico alegato final (incluimos el alegato al final del artículo). Dimitrov con el apoyo y la solidaridad internacionalista cambió los papeles pasando, a través de su extraordianrio alegato, a ser el acusador el acusado, culpando al nazismo de haber provocado el incendio y el juicio posterior con fines políticos.

El proceso judicial dio como resultado la condena al comunista holandés y la absolución para Dimitrov pese al mantenimiento durante el juicio de sus posiciones marxistas leninistas. Posteriormente sería repatriado a la URSS junto a otros dos funcionarios búlgaros de la Internacional Comunista. Para algunos historiadores la liberación de Dimitrov fue debida a un pacto entre la Gestapo y la policía secreta soviética, la GPU. Siempre existirá la duda de si Dimitrov fue absuelto en función de haber tenido un juicio justo o del mencionado pacto.

Otras fuentes citan la posible influencia de Malraux en la liberación de Dimitrov tras una reunión en Berlín entre el intelectual francés y el alemán Goebbels, junto con Gide, en 1934. Malraux realiza en la primera reunión de la Asociación de Escritores y Artistas Revolucionarios, presidida por Gide, un exaltado discurso defendiendo al comunista búlgaro.

Logo Partido Comunista Alemán

Dimitrov fue posteriormente nombrado secretario general de la Internacional Comunistas en 1934. En 1944 regresó a su país y tomó las riendas del Partido Comunista Búlgaro y en 1946 fue nombrado primer ministro de la República Popular de Bulgaria. En 1949 fue trasladado a Moscú debido a una grave enfermedad falleciendo en el sanatorio de Barvikha.

Dimitrov

Dimitrov logró sobrevivir a la barbarie fascista y participar en la liberación de su patria muriendo cuatro años después.

Versión taquigráfica del discurso de conclusión de Dimitrov ante el Tribunal:

Dimitrov: En virtud del artículo 258 del Código Procesal, tengo derecho a hablar a la vez como defensor y como acusado.

El Presidente: Tiene usted derecho a hablar el último y puede ahora hacer uso de ese derecho.

Dimitrov: En virtud del citado Código, tengo derecho a contestar a la acusación y, por lo tanto, a hablar en último lugar.

¡Señores jueces, señores fiscales, señores defensores! Desde el comienzo de la vista de este proceso, hace tres meses, como acusado, dirigí una carta al presidente del tribunal. En aquella carta decía que lamentaba que mis intervenciones diesen lugar a incidentes, pero que rechazaba categóricamente el que mi conducta se interpretase como un abuso deliberado del derecho a formular preguntas y emitir declaraciones con fines de propaganda. Se comprende que, desde el momento en que se me ha acusado, a pesar de ser inocente, traté de defenderme por todos los medios de que dispongo…

«Reconozco -decía en mi carta- que no todas las preguntas fueron formuladas correctamente, desde el punto de vista de su forma jurídica. Ello se explica, sin embargo, por mi desconocimiento de las leyes alemanas. Además, es la primera vez en mi vida que me veo envuelto en un proceso semejante. Si tuviese un defensor de mi elección, habría podido evitar en su totalidad estos incidentes desfavorables para mi propia defensa. He nombrado a una serie de abogados: a Dechev, a Moro-Giaferi, a Campinchi, a Torrès, a Grigorov, a Leo Gallager (de Norteamérica) y al Dr. Lehmann (de Saarbrücken). Pero el tribunal del Reich, con uno u otro pretexto, ha rechazado todas mis designaciones, hasta ha negado el permiso de entrada al señor Dechev. No abrigo ninguna desconfianza personal contra el señor Doctor Paul Teichert, ni como persona, no como abogado. Pero, en la situación de Alemania, Teichert no puede merecerme la confianza necesaria, en su papel de abogado de oficio. Por eso, trato de defenderme yo mismo y a veces doy pasos falsos, desde el punto de vista jurídico.

En interés de mi defensa ante el tribunal y, creo que, también en interés de la marcha normal del proceso, me dirijo una vez más, la última, a ese supremo tribunal, pidiendo se designe al abogado Marcel Villard, que ya ha recibido la autorización de mi hermana, para hacerse cargo de mi defensa. Si esta última proposición mía es rechazada también, desgraciadamente, no me quedará otro medio que defenderme yo mismo en la medida de mis fuerzas y como mejor sepa».

Como esta proposición también fue rechazada, decidí defenderme yo mismo. Puesto que no necesito de la miel, ni el veneno de la elocuencia del defensor que se me impuso, me he defendido todo el tiempo sin la ayuda de abogado.

Naturalmente que en modo alguno me hago solidario del informe del abogado Teichert. Lo que ha de tomarse en cuenta para la defensa es sólo lo dicho por mí ante el tribunal, hasta el presente y lo que voy a decir ahora. No quisiera agraviar a Torgler, que, a mi juicio, ha sido ya bastante agraviado por su defensor, pero debo decir abiertamente: prefiero ser condenado injustamente a muerte por la justicia alemana, que ser absuelto por una defensa como la que hizo de Torgler el Dr. Sack.

El Presidente: (interrumpiendo a Dimitrov) Aquí usted no tiene derecho a criticar.

Dimitrov: Mi lenguaje es apasionado y duro, lo reconozco, pero también mi lucha y mi vida han sido siempre duras y apasionadas. Mi lenguaje es un lenguaje franco y sincero. Estoy acostumbrado a llamar a las cosas por su nombre. No soy un abogado que defiende por deber a su cliente.

Me defiendo a mí mismo, como comunista acusado.

Defiendo mi honor personal de comunista, mi honor de revolucionario.

Defiendo mis ideas, mis convicciones comunistas.

Defiendo el sentido y el contenido de mi vida.

Por esta razón, cada palabra pronunciada por mí ante el tribunal es , por decirlo así, sangre de mi sangre y carne de mi carne. Cada palabra mía es la expresión de mi indignación más profunda contra esta injusta acusación, contra el hecho de que se impute a los comunistas un crimen tan anticomunista.

Se me ha reprochado reiteradamente no tomar en serio al Tribunal Supremo alemán. Este reproche es absolutamente injusto.

Es cierto que para mí, como comunista, la suprema ley es el programa de la Internacional Comunista y el Tribunal Supremo – la Comisión de Control de la Internacional Comunista.

Pero, como acusado, el Tribunal Supremo es para mí un tribunal, ante el que es preciso adoptar una actitud seria, no sólo por el hecho de hallarse integrado por jueces de una especial calificación, sino también porque este tribunal es un órgano sumamente importante del poder del Estado, un importante órgano del régimen social imperante, tribunal que puede condenar en forma inapelable a la mayor pena. Puedo decir con la conciencia tranquila ante el tribunal, y, por lo tanto, ante la opinión pública también, que he dicho la verdad y sólo la verdad en todos los apuntes. En lo tocante a mi Partido colocado en la ilegalidad, me he abstenido de hacer toda clase de declaraciones. He hablado siempre con seriedad y con el sentimiento de la más profunda convicción.

El Presidente: No toleraré que se ocupe usted aquí, en esta sala, de propaganda comunista. Lo ha estado usted haciendo durante todo el tiempo. Si sigue, le retiraré la palabra.

Dimitrov: Debo rechazar categóricamente la afirmación de que persigo fines de propaganda. Podrá pensarse que mi defensa ante el tribunal encerraba cierta eficacia propagandista. Admito que mi conducta ante el tribunal puede servir de ejemplo para un comunista acusado. Pero no era ese el objetivo de mi defensa. Mi objetivo ha consistido en rechazar la acusación, según la cual, Dimitrov, Torgler, Popov y Tanev, el Partido Comunista de Alemania y la Internacional Comunista tienen algo que ver con el incendio.

Yo sé que en Bulgaria nadie cree en nuestra supuesta participación en el incendio del Reichstag. Sé que en el extranjero no hay, en general, nadie que dé crédito a esto. Pero en Alemania las circunstancias son diferentes: aquí, podrían creerse tales afirmaciones extrañas. Por eso he querido demostrar que el Partido Comunista no ha tenido, ni tiene que ver nada con tal delito.

Si se habla de propaganda, hay que decir que muchas de las intervenciones hechas ante el tribunal han tenido este carácter. También las intervenciones de Göbbels y de Göring han ejercido una acción indirecta de propaganda a favor del comunismo, pero nadie puede hacerles responsables de ello. (Animación y risas en la sala).

La prensa no sólo me ha denigrado en todas las formas posibles -esto es lo que menos me preocupa- sino que, en relación conmigo, se ha motejado de “salvaje” y de “bárbaro” al pueblo búlgaro, a mí se me ha llamado “el tenebroso sujeto balcánico”, el “búlgaro salvaje”, y esto no puedo pasarlo por alto.

Es cierto que el fascismo búlgaro es salvaje y bárbaro. Pero la clase obrera, los campesinos y los intelectuales populares de Bulgaria, que están al lado del pueblo, no son, en modo alguno bárbaros, ni salvajes. El nivel material y cultural de los Balcanes no es indudablemente tan elevado como el de otros países europeos; pero, espiritual y políticamente, las masas del pueblo de mi país no ocupan un nivel más bajo que las masas de los demás países de Europa. En Bulgaria, nuestras luchas políticas, nuestras aspiraciones políticas no son inferiores a las de otros países. Un pueblo que ha vivido durante quinientos años bajo el yugo extranjero, sin perder su idioma, ni su nacionalidad, una clase obrera y una masa campesina como las nuestras que han luchado y siguen luchando contra el fascismo búlgaro y por el Comunismo, un pueblo tal no es bárbaro, ni salvaje. Los bárbaros y salvajes en Bulgaria son solamente los fascistas. Pero, yo pregunto, señor Presidente:¿En qué país no son los fascistas bárbaros y salvajes?

El Presidente: (interrumpiendo a Dimitrov) ¿No aludirá usted, por supuesto, a la situación política de Alemania?

Dimitrov: (con una sonrisa irónica) ¡Naturalmente que no, señor Presidente!

Mucho antes de la época en que el emperador alemán Carlos V dijera que “sólo hablaba en alemán con sus caballos” y que los hidalgos alemanes y la gente instruida escribían sólo en latín y se sentían avergonzados de la lengua alemana, en la “bárbara” Bulgaria, los apóstoles Cirilo y Método habían creado y difundido la antigua escritura búlgara.

El pueblo búlgaro luchó con todas sus fuerzas y con todo tesón contra el yugo extranjero. Por eso protesto contra los ataques de que se hace objeto al pueblo búlgaro. No tengo por qué avergonzarme de ser búlgaro y me enorgullezco de ser hijo de la clase obrera de Bulgaria.

Antes de abordar la cuestión de fondo, debo decir lo siguiente: el Dr. Teichert nos ha reprochado el que nos hubiésemos colocado nosotros mismos en la situación de acusados por el incendio del Reichstag. A esto debo contestar que, desde el 9 de marzo, en que fuimos detenidos, hasta que se abrió este proceso, transcurrió mucho tiempo. En este tiempo habrían podido investigarse todos los factores que dejaban margen a sospechas. Durante la instrucción del sumario hablé con funcionarios responsables de la llamada «Comisión del Incendio del Reichstag». Dichos funcionarios me dijeron que los búlgaros no eran culpables del incendio del Reichstag. Sólo se nos acusaba de haber vivido con pasaportes falsos, bajo nombres falsos, sin inscribirnos…etc.

El Presidente: Lo que acaba usted de decir no se ha discutido en el proceso; por tanto, no tiene usted derecho a referirse a ello.

Dimitrov: Señor Presidente, en ese tiempo se debieron analizar todos los datos para descargarnos oportunamente de esta acusación. En el acta de acusación, se dice que Dimitrov, Popov y Tanev afirman ser emigrados búlgaros. Sin embargo, a pesar de ello, hay que reputar como probado que residían en Alemania para los fines del trabajo clandestino. Son, se dice en el acta de la acusación, los “agentes del Partido Comunista de Moscú para preparar la insurrección armada”.

En la página 83 del acta de acusación se dice que, a pesar de que Dimitrov manifiesta haber estado ausente de Berlín desde el 25 al 28 de febrero, esto no altera la cosa, ni le descarga de la acusación de complicidad con el incendio del Reichstag. Así lo atestiguan -indica más adelante el acta de acusación- no sólo las declaraciones del Hellmer sino también otros muchos hechos que indican que…

El Presidente: (interrumpiendo a Dimitrov) No debe usted dar lectura al acta de acusación que conocemos suficientemente.

Dimitrov: Debo decir que tres cuartas partes de todo lo que el fiscal y los defensores dijeron aquí, ante el tribunal, hace tiempo ya que es conocido por todos y, a pesar de ello, volvieron a repetirlo. (Animación y risas en la sala). Hellmer ha dicho que Dimitrov y Van der Lubbe habían estado en restaurante Bayernhof. Más adelante, se lee en el acta de acusación:

«Aunque Dimitrov no haya sido sorprendido in fraganti en el lugar del delito, ha intervenido, sin embargo, en la preparación del incendio del Reichstag. Se trasladó a Munich para preparar su “coartada”. Los folletos encontrados en poder de Dimitrov demuestran que participaba en el movimiento comunista de Alemania.»

Tal era la base de esta acusación prematura, que ha resultado ser un aborto.

El Presidente: (Interrumpiendo a Dimitrov) No debe usted emplear semejantes expresiones, refiriéndose a la acusación.

Dimitrov: Buscaré otra expresión.

El Presidente: Pero no tan inadmisible.

Dimitrov: Vuelvo, en otro respecto, a los métodos de la acusación y al acta de acusación.

El carácter de este proceso estaba trazado de antemano por la tesis de que el incendio del Reichstag era obra del Partido Comunista de Alemania, e incluso del comunismo mundial. Este acto anti-comunista, el incendio del Reichstag, les ha sido imputado a los comunistas y se les ha presentado como señal para la insurrección comunista, como señal para hacer cambiar la Constitución de Alemania. Con ayuda de esta tesis, se imprimió a todo el proceso un sello anticomunista. En el acta de acusación, se dice:

«…La acusación estima que este atentado criminal había de ser la llamada, la señal para los enemigos del Estado, quienes se proponían emprender luego un ataque general contra el Estado alemán con el fin de destruirlo e instaurar en su lugar la dictadura del proletariado, el Estado Soviético, por obra y gracia de la Tercera Internacional…».

Señores jueces: no es la primera vez que se imputan a los comunistas semejantes atentados. No puedo citar aquí todos los ejemplos de esta índole. Mencionaré el atentado ferroviario de Alemania, cerca de Jüterborg, cometido por un aventurero y provocador anormal. Por aquel entonces, se difundió, durante semanas enteras, no sólo en Alemania, sino también en otros países, la afirmación de que aquel atentado era obra del Partido Comunista de Alemania, de que era un acto terrorista de los comunistas. Luego, el autor resultó ser el anormal y aventurero Matuschka, que posteriormente fuera detenido y condenado.

Recordaré otro ejemplo, el asesinato del presidente de la República Francesa, por Gorgulov. También entonces se dijo en todos los países que este atentado era obra de los comunistas. A Gorgulov se le presentaba como un comunista, como un agente soviético. Y ¿qué resultó? Que dicho atentado había sido organizado por los guardias blancos, y Gorgulov resultó ser un provocador que quería conseguir la ruptura de las relaciones entre Francia y la Unión Soviética.

Recordaré también el atentado contra la Catedral de Sofía. Este atentado no fue organizado por el Partido Comunista de Bulgaria. Pero, a raíz de él, el Partido Comunista fue perseguido. Dos mil obreros, campesinos e intelectuales fueron asesinados bestialmente por las bandas fascistas, con el pretexto de que la catedral había sido volada por los comunistas. Este acto de provocación fue organizado por la policía búlgara. Todavía en 1920, el propio Prutkin, jefe de la policía de Sofía, organizó una explosión de dinamita durante la huelga de los ferroviarios, como medio para provocar a los obreros búlgaros.

El Presidente: (interrumpiendo a Dimitrov) Eso no tiene nada que ver con el proceso.

Dimitrov: El funcionario de policía Séller ha hablado aquí de la incitación comunista al incendio… etc. Yo le pregunté si conocía casos en que los incendios fueran hechos por los patronos y luego imputados a los comunistas. En el «Völkischer Beobachter» del 5 de octubre, se dice que la policía de Settin…

El Presidente: Este artículo no ha sido unido al proceso…

Dimitrov: (trata de continuar).

El Presidente: No tiene usted derecho a hablar de eso, puesto que el hecho no se ha mencionado durante el proceso.

Dimitrov: Toda una serie de incendios…

El Presidente: (interrumpe de nuevo a Dimitrov).

Dimitrov: Esto fue objeto de un atentado, porque toda una serie de incendios fueron imputados a los comunistas. Luego, resultó que habían sido obra de los patronos. «¡Con el fin de proporcionar trabajo!»

Recordaré otro hecho: la falsificación de documentos. Hay una gran cantidad de falsificaciones que fueron explotadas contra la clase obrera. Estos casos son muy numerosos. Sólo recordaré la pretendida carta de Zinoviev, que fue una falsificación, explotada por los conservadores ingleses contra la clase obrera. Recordaré una serie de falsificaciones hechas aquí, en Alemania…

El Presidente: Eso excede los marcos de la investigación judicial.

Dimitrov: Aquí se ha afirmado que el incendio del Reichstag había de servir de señal para la insurrección armada. Se ha tratado de demostrarlo del siguiente modo:

Göring ha dicho, ante el tribunal, que el Partido Comunista alemán se había visto obligado, desde el momento en que Hitler asumió el poder, a atizar el estado de ánimo de sus masas y a emprender algo. Dijo: “¡Los comunistas no tenían más remedio que hacer algo, o ahora o nunca!” Dijo que el Partido Comunista llevaba ya años y años llamando a la lucha contra el nacional-socialismo y que desde el momento de la toma del poder por los nacional-socialistas el Partido Comunista de Alemania no tenía más salida que lanzarse a la acción. ¡Ahora o nunca! El Fiscal general trató de formular esta misma tesis con mayor exactitud y aún «más hábilmente».

El Presidente: No permitiré que agravie usted al Fiscal general.

Dimitrov: El Fiscal general ha desarrollado aquí, como acusador público, lo afirmado por Göring. El Fiscal general, señor Werner, ha dicho:

«El Partido Comunista se hallaba en tal situación, que tenía que emprender la retirada, sin combate, o aceptarlo sin haber terminado aún sus preparativos. Era la única carta que le quedaba al Partido Comunista, en aquellas circunstancias. O renunciar sin lucha a su objetivo, o lanzarse a un acto de desesperación, jugarse el todo por el todo: era lo único que, en aquellas circunstancias, podía salvar la situación. Podía fracasar, pero aunque así fuere, la situación no sería peor que si el Partido Comunista retrocediera sin lucha.»

La tesis, que se lanza y se atribuye al Partido Comunista, no es una tesis comunista. Una hipótesis de esta naturaleza demuestra que los enemigos del Partido Comunista de Alemania lo conocen mal. Para luchar con acierto contra el enemigo, hay que conocerle. La prohibición del Partido, la disolución de las organizaciones de masas, la pérdida de la legalidad, todo esto representa, naturalmente, un duro golpe para el movimiento revolucionario. Pero dista mucho de significar que con ello todo está perdido.

En febrero de 1933, el Partido Comunista se hallaba bajo la amenaza de la ilegalidad. La prensa comunista estaba suspendida y se esperaba la prohibición del Partido Comunista. El Partido Comunista de Alemania sabía muy bien que en muchos países estaban prohibidos los Partidos Comunistas, pero que a pesar de ello continuaban trabajando y luchando. El Partido Comunista está prohibido en Polonia, en Bulgaria, en Italia y en algunos otros países. Yo puedo hablar de esto sobre la base de la experiencia del Partido Comunista Búlgaro. Después del Levantamiento de 1923, el Partido Comunista Búlgaro fue prohibido; pero trabajaba y, aunque ello haya costado grandes sacrificios, se ha hecho más fuerte de lo que era en 1923. Esto lo comprende toda persona dotada de sentido crítico.

El Partido Comunista de Alemania, aun siendo ilegal, en una situación apropiada, puede realizar la revolución. Esto lo demuestra la experiencia del Partido Comunista de Rusia. El Partido Comunista de Rusia era ilegal, sufría sangrientas persecuciones, pero más tarde, la clase obrera, con el Partido Comunista a la cabeza, llegó al Poder. Las cabezas dirigentes del Partido Comunista de Alemania no podían pensar que «todo estaba perdido», ni que estaban ante el dilema de ¡insurrección o muerte! La dirección del Partido Comunista de Alemania sabía perfectamente que el trabajo ilegal costaría numerosos sacrificios y exigiría valor y abnegación, pero sabía también que sus fuerzas revolucionarias se fortificaban y que sería capaz de cumplir las tareas que tenía planteadas. Por eso, está absolutamente descartado que el Partido Comunista de Alemania haya querido, en aquel momento, jugarse el todo por el todo. Los comunistas no son, afortunadamente, tan miopes, como sus enemigos, ni pierden la cabeza en las situaciones difíciles.

A esto hay que añadir que el Partido Comunista de Alemania y los demás Partidos Comunistas son Secciones del Internacional Comunista. ¿Qué es la Internacional Comunista? Me permitiré citar sus estatutos.

El primer párrafo de los estatutos dice así:

«La Internacional Comunista, asociación internacional de los obreros, es la unificación de los Partidos Comunistas de los distintos países en un único Partido Comunista mundial.

Como guía y organizador del movimiento revolucionario del proletariado y portavoz de los principios y de los objetivos del comunismo, la Internacional Comunista lucha por la conquista de la mayoría de la clase obrera y de las extensas masas de los campesinos pobres, por la instauración de la dictadura del proletariado, por la creación de la Federación mundial de Repúblicas Socialistas Soviéticas, por la supresión total de las clases y por la realización del socialismo, primera etapa de la sociedad comunista.»

En este Partido Mundial de millones de hombres, que es la Internacional Comunista, el Partido más fuerte es el Partido Comunista de la Unión Soviética. Es el Partido que gobierna en la Unión Soviética, en el Estado más grande del mundo. La Internacional Comunista, el Partido Comunista mundial, analiza la situación política conjuntamente con la dirección de los Partidos Comunistas de todos los países.

La Internacional Comunista, ante la cual son directamente responsables todas las Secciones, no es una organización de conspiradores, sino un Partido mundial. Semejante Partido mundial no juega con la insurrección, ni con la revolución. Semejante Partido mundial no puede decir oficialmente a sus millones de partidarios una cosa y, al mismo tiempo, hacer secretamente lo contrario. ¡Semejante Partido, queridísimo Dr. Sack, no conoce la contabilidad por partida doble!

El Dr. Sack: Muy bien, prosiga usted su propaganda comunista.

Marinus van der Lubbe ante el tribunal

4 comentarios to “El proceso y la liberación de Dimitrov”

  1. tu anciana abuela Says:

    Cuando vemos la expulsión de los gitanos rumanos de Francia, pobres, parados y analfabetos, deberíamos preguntarnos porqué los gitanos de los países que fueron comunistas están tan atrasados respecto a los de Europa Occidental.

  2. Antonio Says:

    Ancianita, creo que estás un tanto equivocada. Los gitanos españoles son, seguramente, los “nativos” más pobres y analfabetos de España. En Rumanía ocurre lo mismo, la diferencia es que los “no gitanos” rumanos también son más pobres que los “no gitanos” españoles.

  3. tu anciana abuela Says:

    Son, en efecto -en general- mas pobres que la media de los españoles, pero su nivel de vida comparado con el de los rumanos, está a años luz.

    En los años 80 ya se empezaron a escolarizar, y la mayor parte de ellos, abandonaron la chabola por los 90, de forma que para principios de siglo todas las familias gitanas vivían en piso.

    En lo que respecta a Madrid, lo que yo mejor conozco, el IMI (Ingreso Mínimo de Integración), hizo salir a las mujeres de casa y aprender un oficio, o al menos a leer y escribir.

    Hoy en día todos ellos andan por Madrid con su furgoneta y su Carnet de Conducir, bien porque se les ha enseñado a leer, para aprobar el teórico, bien porque se les ha conseguido un teórico oral, bien porque son jóvenes y fueron escolarizados y aprendieron en el cole como cualquier niño…

    Se dedican a la venta de todo tipo: desde la chatarra a las antigüedades (los del Rastro ganan una pasta), pasando por todo tipo de géneros (ropa, zapatos, perfumería) en mercadillos…

    …pero los hijos están escolarizados.

    …aunque queda el tema de la edad de abandonar el cole, que suele ser demasiado temprano, sobre todo en el caso de las chicas…

    Lo que me refería yo en mi comentario, es el poco esfuerzo que hicieron las autoridades de los países comunistas por mejorar la vida de sus miembros mas pobres.

  4. antonio Says:

    Creo que estas bastante equivocada en tus apreciaciones. Date una vuelta por los alrededores de Madrid y aún verás a los gitanos españoles viviendo en chabolas y siendo los “reyes” del trafico de drogas, especialmente de heroína.

    También discrepo en lo de que los paises comunistas hicieron poco por mejorar la vida de sus ciudadanos. Hicieron poco en la carrera de los bienes de consumo, pero gastaron mucho en educación y en solidariad internacional.

    Saludos, Antonio.

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