Lenin, las tesis de Abril

Lenin, las tesis de Abril

Lenin

El documento conocido como “las tesis de Abril” de Lenin se publicó el 7 de abril de 1917 en el periódico Pravda con el título de “Las tareas del proletariado en la actual revolución”.

Pravda

El documento recoge un programa concreto de lucha para conseguir la sociedad socialista. Explica cómo de conseguir que el poder del Estado llegue a los trabajadores y a los campesinos y deje de estar en manos de la burguesía y de los terratenientes. El escrito de Lenin sirvió como orientación al Partido Bolchevique para crear la forma de estado más acorde a los intereses de la clase trabajadora, la República de los Soviets. Lenin, siguiendo las tesis de Engels, pensaba que la dictadura del proletariado debía dotarse de una forma política a través de una república democrática de tipo parlamentario.

Esta nueva forma de estado es avalada por la experiencia revolucionaria del proletariado ruso que había vivido un periodo revolucionario entre 1905 y 1907 y que sería refrendada en los primeros días de la revolución de febrero de 1917. No se trata sólo de apoyar la revolución burguesa y liberal que ha hecho abdicar al zar, sino que se debe continuar hacia la revolución socialista.

Esta experiencia sirve, para Lenin, como modo para afianzar la República de los Soviets y para asegurar la revolución socialista de octubre de 1917. Una vez armado el Partido Bolchevique con estas teorías se podría llevar a la práctica la dictadura del proletariado y reemplazar el viejo estado.

Manifestación bolcheviue

Los Soviets serían el aparato más democrático de todo el planeta ya que su organización haría que amplias masas de proletarios pudiesen participar directamente en la dirección del nuevo estado socialista. Sus ideas se pueden resumir en ocho puntos de actuación:

1. La guerra que Rusia está librando en Europa es capitalistas e imperialista. No es ventajosa para el proletariado.

2. Lenin comprende que primero se haya producido una revolución liberal para librarse de la autocracia zarista pero los proletarios no deben conformarse, deben continuar el proceso revolucionario.

3. No se debe apoyar al gobierno liberal, a la Duma, sino a los Soviets, que son quienes defienden los intereses de los trabajadores.

4. Lenin es consciente del escaso apoyo que tienen los bolcheviques, por tanto, hay que seguir educando al pueblo para conseguir un gobierno revolucionario, un gobierno de obreros y campesinos.

5. Hay que convencer al pueblo, en las fábricas y en el campo, siempre teniendo en cuenta las necesidades e intereses de los trabajadores.

6. Es necesario introducir profundas reformas. Las tierras deben ser repartidas entre los campesinos que no tienen propiedades.

7. Creación de un único banco nacional dirigido y vigilado por los soviets.

8. Solucionar el problema del hambre y del trabajo poniendo en manos de los soviets las tierras y los beneficios del país, para después realizar la verdadera Revolución.

Lenin en Petrogrado

Traslademos ahora estas tesis al momento actual de nuestro país:

1. La actual crisis en una crisis del capital globalizado, no es una crisis provocada por los trabajadores sino por el poder financiero. Las salidas planteadas por la misma estructura que ha provocado la crisis no reporta, ni reportará, ningún beneficio para los trabajadores.

2. No debemos conformarnos con las salidas que nos proponen, otro mundo es posible.

3. No debemos apoyar a ningún partido que no pongo en tela de juicio el actual e injusto orden político y social actual.

4. Educación y ciudadanía. El pueblo debe tomar la calle, tomar la palabra. El espacio público no puede ser propiedad de ninguna autoridad o institución.

5. Se debe llegar a los ciudadanos en su quehacer diario: en el trabajo, en la familia, en el tiempo de ocio, en la cultura…

6. Se hace necesario y urgente una profunda reforma de las estructuras políticas de las que nos hemos dotado, potenciando el municipalismo y el federalismo, suprimiendo las estructuras intermedias, caras e ineficaces: diputaciones y comunidades autónomas.

7. Creación de una banco público estatal por fusión de todas las cajas de ahorro. Un banco que de seguridad a los trabajadores.

8. Debemos de solucionar el problema endémico del paro poniendo en manos de los propios trabajadores y de sus organizaciones sociales los instrumentos para generar y repartir el empleo.

Parados españoles

Os dejo el artículo completo de Lenin:

Las tareas del proletariado en la presente revolución

Habiendo llegado a Petrogrado únicamente el 3 de abril por la noche, es natural que sólo en nombre propio y con las consiguientes reservas, debidas a mi insuficiente preparación, pude pronunciar en la asamblea del 4 de abril un informe acerca de las tareas del proletariado revolucionario.

Lo único que podía hacer para facilitarme la labor -y facilitársela también a los opositores de buena fe- era preparar unas tesis por escrito. Las leí y entregué el texto al camarada Tsereteli. Las leí muy despacio y por dos veces: primero en la reunión de bolcheviques y después en la de bolcheviques y mencheviques.

Publico estas tesis personales mías acompañadas únicamente de brevísimas notas explicativas, que en mi informe fueron desarrolladas con mucha mayor amplitud.

TESIS

En nuestra actitud ante la guerra, que por parte de Rusia sigue siendo indiscutiblemente una guerra imperialista, de rapiña, también bajo el nuevo gobierno de Lvov y Cía., en virtud del carácter capitalista de este gobierno, es intolerable la más pequeña concesión al “defensismo revolucionario”.

El proletariado consciente sólo puede dar su asentimiento a una guerra revolucionaria, que justifique verdaderamente el defensismo revolucionario, bajo las siguientes condiciones: a) paso del poder a manos del proletariado y de los sectores más pobres del campesinado a él adheridos; b) renuncia de hecho y no de palabra, a todas las anexiones; c) ruptura completa de hecho con todos los intereses del capital.

Dada la indudable buena fe de grandes sectores de defensistas revolucionarios de filas, que admiten la guerra sólo como una necesidad y no para fines de conquista, y dado su engaño por la burguesía, es preciso aclararles su error de un modo singularmente minucioso, paciente y perseverante, explicarles la ligazón indisoluble del capital con la guerra imperialista y demostrarles que sin derrocar el capital es imposible poner fin a la guerra con una paz verdaderamente democrática y no con una paz impuesta por la violencia.

Organizar la propaganda más amplia de este punto de vista en el ejército de operaciones.

Confraternización en el frente.

La peculiaridad del momento actual en Rusia consiste en el paso de la primera etapa de la revolución, que ha dado el poder a la burguesía por carecer el proletariado del grado necesario de conciencia y de organización, a su segunda etapa, que debe poner el poder en manos del proletariado y de las capas pobres del campesinado.

Este tránsito se caracteriza, de una parte, por el máximo de legalidad (Rusia es hoy el más libre de todos los países beligerantes); de otra parte, por la ausencia de violencia contra las masas y, finalmente, por la confianza inconsciente de éstas en el gobierno de los capitalistas, los peores enemigos de la paz y del socialismo.

Esta peculiaridad exige de nosotros habilidad para adaptarnos a las condiciones especiales de la labor del partido entre masas inusitadamente amplias del proletariado que acaban de despertar a la vida política.

Ningún apoyo al Gobierno Provisional; explicar la completa falsedad de todas sus promesas, sobre todo de la renuncia a las anexiones. Desenmascarar a este gobierno, que es un gobierno de capitalistas, en vez de propugnar la inadmisible e ilusoria “exigencia” de que deje de ser imperialista.

Reconocer que, en la mayor parte de los Soviets de diputados obreros, nuestro partido está en minoría y, por el momento, en una minoría reducida, frente al bloque de todos los elementos pequeñoburgueses y oportunistas -sometidos a la influencia de la burguesía y que llevan dicha influencia al seno del proletariado-, desde los socialistas populares y los socialistas revolucionarios hasta el Comité de Organización (Chjeídze, Tsereteli, etc), Steklov, etc, etc.

Explicar a las masas que los Soviets de diputados obreros son la única forma posible de gobierno revolucionario y que, por ello, mientras este gobierno se someta a la influencia de la burguesía, nuestra misión sólo puede consistir en explicar los errores de su táctica de un modo paciente, sistemático, tenaz y adaptado especialmente a las necesidades prácticas de las masas.

Mientras estemos en minoría, desarrollaremos una labor de crítica y esclarecimiento de los errores, propugnando al mismo tiempo, la necesidad de que todo el poder del Estado pase a los Soviets de diputados obreros, a fin de que, sobre la base de la experiencia, las masas corrijan sus errores.

No una república parlamentaria -volver a ella desde los Soviets de diputados obreros sería dar un paso atrás- sino una república de los Soviets de diputados obreros, braceros y campesinos en todo el país, de abajo arriba.

Supresión de la policía, del ejército y de la burocracia.

La remuneración de los funcionarios, todos ellos elegibles y amovibles en cualquier momento, no deberá exceder del salario medio de un obrero calificado.

En el programa agrario, trasladar el centro de gravedad a los Soviets de diputados braceros.

Confiscación de todas las tierras de los latifundios.

Nacionalización de todas las tierras del país, de las que dispondrán los Soviets locales de diputados braceros y campesinos. Creación de Soviets especiales de diputados campesinos pobres. Hacer de cada gran finca (con una extensión de 100 a 300 deciatinas, según las condiciones locales y de otro género y a juicio de las instituciones locales) una hacienda modelo bajo el control de diputados braceros y a cuenta de la administración local.

Fusión inmediata de todos los bancos del país en un Banco Nacional único, sometido al control de los Soviets de diputados obreros.

No “implantación” del socialismo como nuestra tarea inmediata, sino pasar únicamente a la instauración inmediata del control de la producción social y de la distribución de los productos por los Soviets de diputados obreros.

Tareas del partido:

  • celebración inmediata de un congreso del partido;
  • modificación del programa del partido, principalmente:
    • sobre el imperialismo y la guerra imperialista,
    • sobre la posición ante el Estado y nuestra reivindicación de un “Estado-Comuna”
    • reforma del programa mínimo, ya anticuado;
    • cambio de denominación del partido
  • Renovación de la Internacional.
  • Iniciativa de constituir una Internacional revolucionaria, una
  • Internacional contra los socialchovinistas y contra el “centro”

Para que el lector comprenda por qué hube de resaltar de manera especial, como rara excepción, el “caso” de opositores de buena fe, le invito a comparar estas tesis con la siguiente objeción del señor Goldenberg: Lenin -dice- “ha enarbolado la bandera de la guerra civil en el seno de la democracia revolucionaria”. (Citado en el periódico Edinstvo, del señor Pléjanov, núm.5)

Una perla, ¿verdad?

Escribo, leo y machaco: “Dada la indudable buena fe de grandes sectores de defensistas revolucionarios de filas…, dado su engaño por la burguesía, es preciso aclararles su error de un modo singularmente minucioso, paciente y perseverante…”

Y esos señores de la burguesía, que se llaman socialdemócratas, que no pertenecen ni a los grandes sectores ni a los defensistas revolucionarios de filas, tienen la osadía de reproducir sin escrúpulos mis opiniones, interpretándolas así: “ha enarbolado (!) la bandera (!) de la guerra civil” (¡ni en las tesis ni en el informe se habla de ella para nada!) “en el seno (!!) de la democracia revolucionaria…”

¿Qué significa eso? ¿En qué se distingue de una incitación al pogroma?, ¿en qué se diferencia de Rússkaya Volia?

Escribo, leo y machaco: “Los Soviets de diputados obreros son la única forma posible de gobierno revolucionario y, por ello, nuestra misión sólo puede consistir en explicar los errores de su táctica de un modo paciente, sistemático, tenaz y adaptado especialmente a las necesidades prácticas de las masas…”

Pero cierta clase de opositores exponen mis puntos de vista ¡¡como un llamamiento a la “guerra civil en el seno de la democracia revolucionaria”!!

He atacado al Gobierno Provisional por no señalar un plazo, ni próximo ni remoto, para la convocatoria de la Asamblea Constituyente y limitarse a simples promesas. Y he demostrado que sin los Soviets de diputados obreros y soldados no está garantizada la convocatoria de la Asamblea Constituyente ni es posible su éxito.

¡¡¡Y se me imputa que soy contrario a la convocatoria inmediata de la Asamblea Constituyente!!!

Calificaría todo eso de expresiones “delirantes” si decenas de años de lucha política no me hubiesen enseñado a considerar una rara excepción la buena fe de los opositores.

En su periódico, el señor Pléjanov ha calificado mi discurso de “delirante”. ¡Muy bien, señor Pléjanov! Pero fíjese cuán torpón, inhábil y poco perspicaz es usted en su polémica. Si me pasé dos horas delirando, ¿por qué aguantaron cientos de oyentes ese “delirio”? ¿Y para qué dedica su periódico toda una columna a reseñar un “delirio”? Mal liga eso, señor Pléjanov, muy mal.

Es mucho más fácil, naturalmente, gritar, insultar y vociferar que intentar exponer, explicar y recordar cómo enjuiciaban Marx y Engels en 1871, 1872 y 1875 las experiencias de la Comuna de París y qué decían acerca del tipo de Estado que necesita el proletariado.

Por lo visto, el ex marxista señor Pléjanov no desea recordar el marxismo.

He citado las palabras de Rosa Luxemburgo, que el 4 de agosto de 1914 denominó a la socialdemocracia alemana “cadáver maloliente”. Y los señores Pléjanov, Goldenberg y Cía. se sienten “ofendidos”… ¿en nombre de quién? ¡En nombre de los chovinistas alemanes, calificados de chovinistas!

Los pobres socialchovinistas rusos, socialistas de palabra y chovinistas de hecho, se han armado un lío.

N.Lenin 

Lenin: Las tesis de abril

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