Recuperar la voz y la palabra, recuperar la ciudadanía

Recuperar la voz y la palabra, recuperar la ciudadanía

Las últimas medidas para paliar el déficit público anunciadas por el gobierno suponen un ataque frontal a los derechos de los trabajadores. Si hacemos un poco de historia vemos como después de la II Guerra Mundial y en pleno desarrollo económico de Europa, motivado por el famoso Plan Marshall y el denominado “milagro alemán, los partidos socialistas europeos, versión socialdemocracia, decidieron abrazar sin ningún tapujo las normas del sistema capitalista. El abrazo del oso. La izquierda abandonó su principal objetivo, la conquista del poder, conformándose con la conquista del gobierno. Esto supone dirigir en base a las normas capitalistas, que han fluctuado desde el capitalismo paternalista al capitalismo salvaje versión neoliberalismo de finales de siglo, supeditando el poder político al poder económico y realizando, durante su acción de gobierno, políticas sociales que podemos asemejar simplemente con acciones de “beneficencia”, acciones que han pasado de la ayuda al más necesitado a las ayudas indiscriminadas (por ejemplo gratuidad de libros de texto o cheque bebé para todos y no para el que más lo necesitaba).

Si la revolución francesa supuso un nuevo pacto social donde los vasallos se convirtieron en ciudadanos, la revolución capitalista de finales del siglo XX ha supuesto la transformación de los ciudadanos en meros consumidores. Han logrado dividir a la clase trabajadora en dos seudoversiones de proletariados, por un lado los trabajadores que ejercitan su fuerza de trabajo en las denominadas profesiones liberales, a la que han denominado clase media, y el resto de trabajadores “con mono”, favoreciendo con ello la división de la clase trabajadora.

Y estas, falsamente, denominadas clases medias siguen dependiendo para su sustento de un salario, por tanto, siguen siendo trabajadores, por más que les pese a unos y a otros. Nos han hecho creer que el desarrollo de un país se mide en función de la cantidad de productos de consumo que somos capaces de fabricar y de consumir, asociando la felicidad y el bienestar a la acumulación de productos, muchos de ellos inútiles, que poseemos, creándonos muchas veces “necesidades” que simplemente no necesitábamos. El abrazo del oso, la aceptación de las normas capitalistas a pie juntillas ha supuesto el vacio de ideología en los partidos políticos que supuestamente pretendían alcanzar la justicia social y hacer efectiva la cacareada igualdad de oportunidades para todos y todas, los partidos de izuquierda.

En estos momentos de grave crisis económica, de crisis, en definitiva, de los postulados y de las formas de gestión capitalista se hace necesaria la recuperación de la ciudadanía frente al consumismo, de avance y transformación de las políticas neoliberales hacia políticas verdaderamente sociales, donde se cuestione, hasta sus últimas consecuencias, el modelo social que queremos, un modelo social que no puede basarse en la especulación salvaje y el individualismo, sino en desarrollo de una verdadera democracia participativa donde los trabajadores recuperen el concepto de ciudadanía y recuperen la voz y la palabra en el espacio público que es de todos, la calle. Porque lo importante no es el gobierno, con minúsculas, sino el Poder con mayúsculas.

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