Un cambio necesario

Un cambio necesario

El presidente Zapatero

La primera legislatura del presidente Rodriguez Zapatero supuso un avance significativo en el impulso a los derechos sociales y civiles. Cumpliendo su programa electoral se ampliaron derechos a los colectivos homosexuales, se avanzó considerablemente en políticas para favorecer la igualdad de hombres y mujeres, se legisló para completar la “cuarta pata” del Estado del Bienestar, la ley de dependencia, se pusieron en marcha leyes para facilitar la conciliación laboral y familiar, se elevaron las pensiones mínimas y el salario mínimo interprofesional, se retiraron las tropas españolas en Irak, en un guerra ilegal e injusta.

En esta segunda legislatura, lo logros sociales han quedado eclipsados por la grave crisis económica a nivel mundial. Una crisis financiera que nació fuera de nuestra fronteras pero que agudizada con el estallido de la famosa “burbuja inmobiliaria” ha supuesto que España, una país en la que el ladrillo era el primer motor de la creación de empleo, sufra en sus carnes más que los países de nuestro entorno inmediato.

Ahora en pleno azote de la crisis, con más de 4.000.000 de parados, y cuando las medidas de recorte afectarán a los de siempre, a los trabajadores y trabajadoras, a los que vivimos de una nómina, a los pensionistas, a las madres de familia, resulta evidente que la parálisis del presidente, desde que ganara las últimas elecciones generales hasta hoy día, han sido del todo desafortunadas, carentes de la más elemental coherencia y absolutamente a destiempo. Cuando en su comparecencia en las cortes sólo anunció medidas que afectaran a los funcionarios, pensionistas y a las políticas de maternidad dejando que los verdaderos causantes de la crisis, la banca, se vayan de “rositas”. Estos días la banca ha anunciado que sus beneficios se han situada en 19.000.000 millones de euros, ¿donde está la coherencia?

Parados

Si el presidente quiere reducir el déficit debe acompañar a los recortes anunciados otros que nos hagan sentir que los esfuerzos se van a repartir entre todos: impuestos sobre beneficios financieros (no sólo se trata de recibir ayudas), recorte de ministerios (de que nos sirven en este momento el de Igualdad, Vivienda, Cultura o tanta vicepresidencia), eliminación de asesores en el gobierno central, autonómico y municipal (nombrados “a dedo”, en un clientelismos propio del s. XIX, y no por sus méritos), recorte de subvenciones (que se eliminen los conciertos educativos y el que quiera escuela privada que se la pague), aumento de impuestos a las clases más altas (recuperemos la solidaridad), disminución del parque móvil dejándolo exclusivamente para el presidente y los ministros (que vayan a trabajar en su coche o en transporte público como todo el mundo), fusión y transformación de las cajas de ahorro en un gran banco público (que daría seguridad al ahorro de los trabajadores), etc.

Bolsa de Madrid

Si cuantificamos y sumamos estas medidas, y otras de igual o similar índole que se os puedan ocurrir y que en tiempo de crisis son evidentemente innecesarias, recortaríamos bastante más de los 15.000 millones anunciados por el presidente. Como el presidente considera que son los funcionarios y pensionistas los que deben apretarse el cinturón, y como hoy ya ha anunciado que ahora toca el mercado laboral, con lo que los sacrificios deberán hacerlos los trabajadores y trabajadoras, debemos exigir, y exigir en el espacio público por antonomasia, la calle, que se vaya. Que asuma el liderazgo del partido socialista otro dirigente con más experiencia que sea capaz de consensuar con las fuerzas políticas de la oposición un programa real de acción frente a la crisis, un dirigente que nos genere ilusión y confianza, y que afronte el mayor problema que el estado tiene en este momento, que no es déficit, sino el paro.

Bono

Rubalcaba

 

 

 

 

 

 

¿Quién puede ser ese líder? ¿Rubalcaba, Blanco, Bono…?

Blanco

2 comentarios to “Un cambio necesario”

  1. tu anciana abuela Says:

    Quizá Rubalcaba. Bono está quemado por culpa de sus muchos y muy prósperos negocios (quizá soplado a la prensa por encargo del propio ZP, que no quiere que le haga sombra).

    En cuanto a Blanco, se ha dedicado a ser una persona especialmente desagradable e injuriosa con aquellos que no comulgaban con sus ideas.

    Como dicen por ahí, los amigos vienen y van; los enemigos se acumulan.

    Gran parte de los españoles nos hemos sentido en algún momento u otro, injuriados -incluso calumnidaos- por el Sr. Blanco, y nos hemos sumado al número innumerable de sus enemigos.

    Es mi caso particular, cuando el simple hecho de acudir a manifestaciones en contra del acuerdo con ETA a espaldas de las víctimas, hizo caer sobre mis espaldas el apelativo de “antipatriota” y “mala compañía”, por parte de ZP y su Alter Ego, Sr. Blanco.

  2. antonio Says:

    No se, no se, quizá algún otro, haber esas ideas…

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