Los mohicanos

Los mohicanos

Mohicano

Narra la tradición mohicana que sus ancestros llegaron del mar, del lejano noroeste, en busca de tierras similares a las que ellos habían habitado con anterioridad. Una tierra surcada por ríos y cubierta de frondosos bosques.

Con el tiempo y en su marcha hacia el este, a través de lo que más tarde serían los Estados Unidos, se fueron dividiendo en grupos que adoptaron lenguas diferentes. Uno de estos grupos, el más antiguo de todos, fueron los mohicanos que se asentaron a las orillas del rio Hudson, al que denominaban Muh-he-con-ne-ok.

Siglos antes de la llegada de los colonos europeos los mohicanos se organizaban políticamente como una confederación de tribus, cuyo territorio se extendía desde Scoharie Creek al oeste, el lago Champlain al norte (territorio en conflicto permanente entre franceses e ingleses durante el siglo XVIII), los territorios actuales de los estados de Vermont y New Hampshire, hasta la Isla de Manhattan, al sur.

Los mohicanos vivían fundamentalmente de la caza (osos negros, ciervos, alces, nutrias, castores, visones, linces y pavos), la pesca (arenques y salmones) y de los frutos ligados a sus frondosos bosques donde proliferaban los arces, robles, abedules, olmos y abetos rojos. Para abastecerse de agua establecían sus poblados a las orillas de los ríos, que a su vez les servía de medio de transporte para ejercer el comercio con otras tribus. Sus viviendas solían ser rectangulares, con tejados inclinados, cubiertos de corteza de olmo. Albergaban a varias familias del clan y al carecer de ventanas tenían varias aberturas en el techo para facilitar la salida del humo del hogar.

Etow Oh Koam, jefe mohicano (1710)

Las mujeres eran las encargadas de cultivar pequeñas plantaciones y de recolectar los frutos del bosque, especialmente la savia del arce con las que fabricaban un dulce y sabroso jarabe. Durante el invierno los mohicanos confeccionaban mantas, utensilios para la caza y la guerra y cerámica con vistosos dibujos. Si la carne escaseaba durante los nevados inviernos los hombres salían a cazar utilizando raquetas para sus desplazamientos.

Con la llegada de los colones ingleses, franceses y holandeses el equilibrio entre las tribus comenzó un drástico cambio. En septiembre de 1609 el comerciante holandés Henry Hudson entró en contacto con los mohicanos. En 1614 los colonos habían instalado un puesto comercial permanente en Castle Island en las orillas del rio Hudson en las que se adquirían pieles de castor y nutria.

Reserva mohicana

El comercio de pieles fue en aumento y comenzaron los enfrentamientos entre mohicanos, mohawks e iroqueses del Oeste. Fue una lucha por mantener sus territorios y conservar el favor de los colonos europeos. Estos a su vez utilizaban también a los indios como carne de cañón en sus enfrentamientos. Los mohicanos fueron desplazados hacia el este, a los territorios de Connecticut y Massachusetts.

La influencia Europea, especialmente británica, en los mohicanos arrasó con su forma de vida tradicional, perdiendo poco a poco sus tradiciones a favor de la dependencia de los comerciantes blancos. Las antiguas tierras comunales fueron parceladas y finalmente cayeron en manos de los colonos blancos. Decenas de miles fueron víctimas de las enfermedades portadas por los blancos, principalmente la viruela y el sarampión. El cristianismo suplantó a sus antiguas deidades. John Sargeant accedió a la región y comenzó la construcción de varias misiones evangelizadoras.

J. Fenimore Cooper: El último mohicano

Con la pérdida de sus tierras debido a su malventa a los colonos británicos fueron trasladados a una reserva india en New London County (Connecticut). Años después sus miembros comenzaron a dispersarse, algunos se unieron a otras tribus indígenas mientras los menos decidieron permanecer definitivamente en la reserva. Según el censo de 1990, un total de 694 personas eran descendientes de los mohicanos. La fama de esta tribu se debe al novelista James Fenimore Cooper, que escribió la novela “El último mohicano” (1826), y a las versión cinematográfica realizada en 1992, con una excelente banda sonora.

El ultimo mohicano 1992

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