El asesinato del teniente general de las SS Reinhard Heydrich, gobernador de Moravia y Bohemia, el 27 de mayo de 1942 en Praga, tuvo como represalia, por parte de los nazis, la destrucción total del pequeño pueblo de Lídice (Checoeslovaquia), convirtiéndolo, por orden de Hitler, en una llanura sin rastros de vida humana.
La destrucción ocurrida una semana después del atentado fue total, fusilaron a todos los hombres del pueblo (192), deportaron a todas sus mujeres (196) y secuestraron a todos los niños (95). Este pequeño pueblo de 483 habitantes, con un centenar de casas coronadas por el campanario de la iglesia de San Martino, se ubicaba en las verdes colinas de Bohemia occidental, a 16 km de Praga.
Pero, ¿por qué Lídice? La elección de esta localidad como blanco de la represión fue fruto del azar, aunque posteriormente se asegurase por sus ejcutores que sus habitantes habían colaborado con los asesinos de Heydrich y que disponían, además, de un depósito oculto de municiones. Nada más lejos de la realidad. En Lídice ni se almacenaba municiones, ni se prestó apoyo a los paracaidistas checoeslovacos que habían participado en el atentando.
El nombre de Lídice salió a la luz en el transcurso de las investigaciones llevadas a cabo por la Gestapo. Un colaboracionista encontró a una operaria de su taller en Slany una carta que dejaba entrever que podía tener relación con los paracaidistas. Durante los interrogatorios la mujer admitió haber encontrado a un desconocido que le pidió enviar saludos a una familia de Lídice. La Gestapo comprobó que habían desaparecido dos jóvenes de la localidad, probablemente con la intención de llegar clandestinamente a Gran Bretaña e integrarse en el Ejército Libre Checoslovaco. Él mensaje advertía a la familia de que se encontraba en territorio británico.
El 9 de junio dos funcionarios de la policía alemana llegaron a Praga con la orden reservada de Hitler de fusilar a la población masculina de Lídice y arrasar el pueblo. A las 2 de la mañana del 10 de junio comenzaría la macabra operación con el cerco de la población por las fuerzas de la policía nacionalsocialista. A las mujeres y a los niños se les ordenó vestirse y coger una manta y sus objetos de valor y dirigirse a la escuela; los hombres fueron confinados en una alquería. A las 5 de la mañana las mujeres y niños fueron transportados, ya sin los objetos de valor, en camiones a Kladno; los hombres comenzarían a ser fusilados a las 8 de la mañana. A las 11:30 Lídice sería dinamitado y arrasado por el fuego.
Las mujeres serían transportadas al campo de exterminio de Ravensbrück cerca de Berlín, donde 53 de ellas encontrarían la muerte. Los niños serían sometidos a un control de raza, unos serían enviados a familias alemanas, otros deportados a Polonia, y el resto, 84 niños, serían gaseados en el campo de Chelmno.
En la posguerra Lídice sería reconstruido en 1949 con ayuda económica de diversos países.
